| La zona asiste al nacimiento
de un nuevo barrio con la entrega de las primeras viviendas,
cuatro años después de que se elaborase el Plan
Parcial
Rodeado de dotaciones y equipamientos, el sector necesitará
más accesos
El sector de La Cava, al sur de la Circunvalación,
entre la calle Portillejo y la N-111, ha iniciado su andadura
como barrio con la llegada de los primeros residentes durante
las últimas semanas. Cuatro años después
de que el Ayuntamiento presentará el plan parcial
que adelantaba la ordenación urbanística de
la zona, La Cava es ya una nueva realidad urbana, y aunque
queda todavía bastante por hacer, el estado de las
obras revela que el 2005 será un año para
recordar en este nuevo espacio residencial.
J.EZQUERRO./LOGROÑO
Por lo pronto, el número de viviendas con licencia
de ocupación ronda las 120, pero a medida que transcurra
el año serán muchas más a juzgar por
el estado que presenta la edificación de muchos inmuebles.
Entre los primeros en llegar figura una sucursal de Ibercaja,
que ha abierto oficina en una esquina crucial, la de la
calle Sojuela con Clavijo, vía esta última
que marca el límite con otro sector, Fardachón,
que avanza también a un ritmo elevado.
La caja se ha radicado en una promoción -la de color
azulado visible desde la Circunvalación- en donde
ya han comenzado a vivir los primeros vecinos. Los edificios
registran estos días el trasiego propio de las mudanzas
y los gremios que llegan para colocar mobiliario y equipamientos.
Pero en la zona se experimenta todavía la sensación
de vivir en la precariedad de un barrio en proceso de creación.
Aunque los viales se encuentran acabados, hay edificios
en diferentes grados de ejecución y no ha finalizado
aún la urbanización de las zonas verdes que,
como el bulevar previsto en su parte oriental, proporcionarán
a La Cava espacios abundantes de esparcimiento.
De estructura regular, con calles generosas y edificios
sin demasiada altura (seis plantas a lo sumo), La Cava se
antoja como un espacio agradable para vivir, algo alejado
del centro pero con un buen nivel de dotaciones públicas
a su alrededor. Allí mismo están Parque Rioja,
un Día, el Lidl y Macdonald's. Para ir a los Golem
o llevar a los niños al colegio bastará con
saltar la Circunvalación y también están
a un tiro de piedra el Palacio de Deportes y Las Gaunas.
Pero la Circunvalación y la N-111 son también
un problema para la accesibilidad del barrio y si no se
abren nuevos pasos en breve los vecinos sufrirán
inconvenientes para llegar al casco urbano consolidado.
Hoy, la única vía de acceso es la rotonda
de Portillejo. El Ayuntamiento ha anunciado ya una pasarela
que cruce hacia Siete Infantes y está previsto prolongar
el vial de la calle Clavijo bajo la Nacional para enlazar
con La Guindalera, pero ninguna de estas infraestructuras
está abierta aún. Los primeros vecinos ansían
también que abran cafeterías y se coloquen
contenedores. La planificación municipal convierte
en tesoros terrenos que antaño no valían ni
un duro. Eso ha ocurrido en buena parte de La Cava, área
recordada por algunos vecinos de la ciudad como un salitral,
donde era difícil el cultivo agrícola. La
zona no es recordada precisamente por sus cualidades agrícolas
y permaneció durante estos últimos años
como un espacio baldío hasta que el crecimiento urbanístico
saltó la Circunvalación. Por ella atravesaban
también caminos que llevaban a los pagos más
meridionales de la ciudad, como el denominado camino de
San Adrián, que sigue cruzando junto al colegio de
los Salesianos y que todavía hoy es utilizado por
muchos vecinos para el paseo. Pura periferia hasta fechas
recientes, la zona pasó a figurar en los mapas a
raíz de la instalación de Alcampo en la década
de los 80.
El mayor problema es que sólo
hay un acceso
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