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Fue el Pleno del ruido tanto en sentido literal como figurado.
En la sesión, que tenía como asunto central
la aprobación inicial de la nueva ordenanza de ruidos,
se habló mucho de decibelios, pero fueron más
los que se escucharon. Un centenar de hinchas del Logroñés
que acudió a la convocatoria -con la previsión
de que se debatiera una moción del PR sobre el equipo
que no llegó a tramitarse- se encargó de demostrar
hasta donde puede llegar el estruendo de una concentración
callejera. Por si fuera poco, la tarde estuvo acompañada
de truenos, que se colaron en el salón mientras se
debatía la ordenanza.
J. Ezquerro
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Araceli Lumbreras, de 'Logroño sin Ruido',
entrega al alcalde el texto de su intervención
en el Pleno. /
J. MARÍN
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«Sin miedo a Arbacares»
Protestas y anécdotas aparte, la sesión ratificó
la firme voluntad de todos los grupos políticos del
arco municipal por dotar al Ayuntamiento de un nuevo instrumento
normativo que ataje con mayor eficacia la contaminación
acústica que se produce en Logroño. PP, PSOE
y PR votaron unánimemente el primer texto de la nueva
ordenanza que acaba de redactar el Gobierno municipal, pero
cuyo impulso se arrogaron también los socialistas,
que recordaron las mociones presentadas en estos últimos
años.
Lo del primer texto se explica porque el documento está
ahora en fase inicial de tramitación y tras la aprobación
por el Pleno de ayer seguirán dos meses de exposición
pública en los que cualquiera podrá presentar
alegaciones. De ahí la alusión del concejal
de Desarrollo Urbano, José Musitu, al carácter
«abierto» de la ordenanza y su compromiso de
«escuchar la opinión de todos». El edil
insistió también en que se trata de una «ordenanza
real», aseveración que hizo «no por quedar
bien» sino «porque se puede aplicar y llevar
a la práctica».
Novedades
Antes, Musitu había glosado varias de las novedades
que introducirá la normativa en el control del ruido
en Logroño. Entre ellas, la disminución de
los niveles sonoros permitidos; la creación de zonas
de protección acústica; la implantación
de una inspección técnica del ruido para locales
(ITVA) o el nuevo régimen disciplinario con la elevación
de las sanciones a los infractores.
La concejal del PSOE Concepción Arribas intervino
después para remontarse a Juvenal y los romanos con
el propósito de ilustrar que ya en aquellos tiempos
«muchos vecinos morían de insomnio».
Su lectura general fue de apoyo a la nueva ordenanza, aunque
clavó alguna crítica al Gobierno municipal
por intentar tramitar la ordenanza en agosto, en pleno mes
vacacional. Arribas pidió también aclaraciones
acerca de algún artículo de la ordenanza que
no considera suficientemente concretado (por ejemplo, quién
pagará los costes de la ITV acústica o quién
se encargará de clausurar un aparato de música
en un local infractor).
La munícipe se dirigió también al
Gobierno local pidiéndole garantías de que
«el periodo de alegaciones servirá para algo
y que se convocará una mesa de trabajo» para
analizar el documento.
También votó a favor del texto el Grupo Municipal
del PR, cuyo portavoz Ángel Varea intervino brevemente
para señalar que aunque la nueva ordenanza «nos
va a hacer avanzar no va a solucionar el problema»
del ruido. Ayer, desde luego, no se resolvió
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y Medio Ambiente
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