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Los portavoces del colectivo, que recibieron ayer una
copia del borrador, creen que se trata de un documento «ambiguo»
El nuevo reglamento se discute en el pleno de mañana
El Pleno municipal de mañana estará cargado
de temas. Además de debatir los borradores de los
nuevos reglamentos del Ayuntamiento para su incorporación
a la Ley de Grandes Ciudades, el equipo de Gobierno municipal
llevará a la sesión el borrador de la flamante
ordenanza de protección del medio ambiente contra
la emisión de ruidos. A la solicitud socialista de
aplazar su aprobación para el mes de octubre, ahora
se le ha unido la petición de la plataforma 'Logroño
sin ruido', ya que, según explican sus portavoces,
recién ayer se les entregó una copia de la
norma a debatir
M. SCHMITT./LOGROÑO
Antonio Lozano y Jesús Expósito, dos de los
portavoces del colectivo, explicaron ayer que pese a haber
hecho una batería de propuestas a la ordenanza a
mediados del mes de julio -algunas tenidas en cuenta y otras
no- no están capacitados para hacer un análisis
exhausto del borrador que será llevado mañana
a la sesión plenaria. Sin embargo, tras una rápida
«ojeada», 'Logroño sin ruidos' considera
que se trata de una normativa «bastante ambigua».
«Necesitamos más tiempo para analizar la ordenanza»,
reiteran.
En primer lugar, y después de un rápido vistazo,
opinan que la reducción de dos decibelios de los
máximos permitidos es «muy escasa». «Con
28 decibelios, desde nuestros hogares podemos identificar
la canción que están poniendo en los bares»,
coinciden ambos representantes. Para ellos, el Ayuntamiento
tendría que bajar, a lo sumo, hasta los 25 decibelios,
como recogen algunas ordenanzas.
Otra de las «pegas» que observan de la ordenanza
de ruidos es que el borrador deja de lado algunos lugares
de medición, como pasillos, baños o cocinas,
limitando los controles a las habitaciones.
El colectivo cree que las sanciones, que contemplan multas
de 600 a 300.000 euros, también son «ambiguas»
ya que en las faltas leves, «especifican que son hasta
los 600 euros, pero no desde qué cifra se va a sancionar».
«Sirve de poco si no se especifica cuánto va
a costar molestar a los vecinos», comentan.
Asimismo, 'Logroño sin ruidos' considera que no
hay una correcta diferenciación de las actividades
llamadas 'molestas' o 'insalubres'. La normativa actual,
que data de 1985, especifica que la distancia entre este
tipo de establecimientos sea de 40 metros; el colectivo
ha propuesto que esa distancia sea de por lo menos 100 metros,
pero el borrador no dice nada al respecto.
Otro «inconveniente» del documento es que no
se obliga al doble forjado de las lonjas y el aislamiento
de los locales para que el sonido no traspase sus fronteras.
Tampoco, dicen, limita el nivel sonoro dentro de los establecimientos.
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