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Los colectivos más afectados por la ordenanza
optan por la cautela para estudiar el documento en profundidad
El Ayuntamiento presentó públicamente el
pasado jueves las principales ideas del borrador de la ordenanza
de de protección del medio ambiente contra la emisión
de ruidos, y curiosamente, los colectivos a los que la nueva
normativa más puede incumbir han preferido guardar
silencio hasta recibir la documentación para un análisis
más profundo.
M. SCHMITT./LOGROÑO
ORDENANZA DEL RUIDO
Decibelios: Los límites máximos permitidos
bajan dos decibelios.
Zonas de protección especial: Se crearán
estas áreas de la ciudad en las que, aunque no se
sobrepasen los límites, el Ayuntamiento entienda
que no se cumplen los objetivos de calidad acústica
razonables. Se podrán adoptar medidas especiales,
como negar licencias a nuevas aperturas de bares, someterlas
a un régimen de distancias o limitar sus horarios.
Inspección Técnica Acústica: Los
dueños de nuevos establecimientos con actividades
'molestas' deberán presentar un informe sobre las
emisiones de su local y deberán pasar una ITV.
Transmisión de datos: Se baraja la posibilidad
de instalar en establecimientos públicos un sistema
remoto que envíe datos a la policía sobre
los nieveles sonoros.
Zonas saturadas: Los sueños de los bares deberán
cooperar y no dejar salir a la gente con sus bebidas en
la mano. La sanción podría ser de hasta 12.000
euros.
Por ejemplo, desde la asociación de reciente creación
'Logroño sin ruidos', que ha aportado varias propuestas
a la elaboración del borrador de la ordenanza reguladora,
se optó por la cautela, ya que quieren reunirse todos
sus integrantes y hacer un estudio milimétrico de
la norma. Aun así, una de sus portavoces adelantó
ayer que le parecía escaso el descenso en dos decibelios
del límite máximo permitido en las emisiones
sonoras.
Los grupos políticos de la oposición tampoco
dieron explícitamente su opinión acerca de
la futura normativa sobre ruidos anunciada por el concejal
José Musitu ya que la única información
con la que contaban era la prensa porque no se les fue entregado
el borrador. No obstante, el edil socialista Vicente Urquía
criticó que «nunca se había llegado
a reunir el grupo de trabajo que había prometido
el equipo de Gobierno municipal».
Una de las novedades más importantes de la norma
se refiere a la colaboración de los propietarios
de los establecimientos públicos de zonas saturadas
de bares para impedir el consumo de bebidas en el exterior
de sus locales. Según se explicó, la «permisividad»
de los dueños de locales conllevará la responsabilidad
de los mismos, con sanciones de hasta 12.000 euros.
Ayer, la mayoría de los propietarios de bares consultados
optaron también por mantener la cautela para ver
hasta qué punto les va a afectar la ordenanza. «He
pagado casi 6.000 euros en la insonorización del
bar, y creo que no es nuestra labor ejercer de policías
fuera del establecimiento», sintetizaba uno de los
dueños de un bar de la calle Vitoria.
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