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La ordenanza de ruidos de Logroño prevé
inspecciones acústicas y multas ejemplares de hasta
300.000 euros. El Ayuntamiento creará en Logroño
zonas de protección especial y reducirá en
dos decibelios los niveles sonoros máximos actualmente
permitidos El borrador del reglamento será aprobado
de manera inicial en la próxima sesión plenaria
del 19 de agosto
El Ayuntamiento de Logroño aprobará de manera
inicial en el próximo pleno del 19 de agosto el borrador
de la ordenanza de protección del medio ambiente
contra la emisión de ruidos, que, entre otras muchas
novedades, contempla sanciones de hasta 300.000 euros para
quienes cometan faltas muy graves, inspecciones acústicas
a locales, limitadores de emisiones y la creación
de zonas de protección especial. Según explicó
el edil de Desarrollo Urbano, José Musitu, se pretende
llevar el documento a la próxima sesión plenaria
para que haya 2 meses de información pública.
M. SCHMITT. M. S./LOGROÑO
José Musitu. Foto de "El Correo" M.H.
El
edil explicó que la flamante ordenanza, que reemplazará
a la actual de 1985, tiene como objeto la protección
de las personas y los bienes contra las agresiones derivadas
de la contaminación acústica, es decir, «la
presencia en el ambiente tanto de ruidos como de vibraciones»,
tanto niveles sonoros emitidos por focos fijos (elementos,
actividades o comportamientos de personas que transmiten
ruidos al exterior) como los ambientales.
El reglamento regulador recogerá también
un mapa de Logroño que, a efectos acústicos,
se dividirá en cinco áreas: tipo uno, de silencio
(equipamientos sanitarios o de bienestar social); la dos,
levemente ruidosa -usos residenciales, educativos, culturales
y religiosos-; el tipo tres, que es el área tolerablemente
ruidosa (hoteles, oficinas, comercios y deportivos); el
cuatro, área ruidosa -servicios públicos,
usos industriales, infraestructuras-; y el tipo cinco, que
es especialmente ruidosa, como las carreteras, los ferrocarriles
o el transporte aéreo.
Una de las novedades de la normativa es el descenso de
los máximos niveles permitidos de decibelios que,
de acuerdo con la clasificación anterior, por ejemplo,
en las zonas residenciales, bajan de 55 a 53 decibelios
durante todo el día, y de 45 a 43, en horario nocturno.
«Además, la ordenanza recoge la obligación
del Ayuntamiento de Logroño de elaborar los mapas
acústicos, como lo preceptúa la Ley del Ruido,
que deberán ser actualizados cada tres años,
como mínimo», indicó Musitu, quien dijo
que con respecto a los emisores acústicos fijos,
y cuando se trata de razones extraordinarias (por ejemplo,
un concierto), el Ayuntamiento podrá modificar las
prescripciones de la ordenanza.
'Contaminación' acústica
Habitualmente, la mayor parte de las denuncias registradas
por los vecinos por contaminación acústica
en su vivienda son contra bares o restaurantes. Actualmente,
los límites de estas mediciones están en 35
decibelios en horario diurno, y 30, en nocturno; a partir
de la aprobación definitiva de la nueva ordenanza,
los niveles máximos permitidos serán 33 y
28 decibelios, respectivamente, lo que, para Musitu, «es
una rebaja sustancial que mejora el fin de la ordenanza»
.
Otra de las posibilidades del borrador que será
presentado en unos días es la creación, por
parte del Consistorio, de zonas de protección acústica
especial, «que son aquellas áreas de la ciudad
en las que, sin sobrepasar los límites máximos
permitidos, el Ayuntamiento entienda que no se cumplen los
objetivos de calidad acústica razonables».
En estas zonas, que serán declaradas únicamente
por el pleno municipal, se podrán adoptar medidas
especiales y correctoras para disminuir el ruido, como la
prevención o implantación de actividades que
más impacto generen en los ámbitos de la zona
(bares, cafeterías), someterlas a un régimen
de distancias o limitar sus funcionamientos u horarios.
Informe acústico
El borrador recoge también un capítulo dedicado
a las condiciones acústicas de la edificación
de nuevas construcciones o de rehabilitación de viviendas,
en la que se refiere a aires acondicionados, evacuación
de aguas o para la concesión de licencias de apertura.
En este sentido, si se quiere inaugurar un establecimiento
en el que se desarrollen actividades clasificadas como «molestas»,
el titular deberá presentar un completo informe acústico,
acompañado de una memoria y unos planos en los que
definirá el horario, aforo previsto, características
de fuentes de ruido, equipos que produzcan ruidos, niveles
de emisión, e incluso, la descripción de los
sistemas de aislamiento y protección antivibratoria.
Además, el propietario del local tendrá que
sacar un certificado (a través del Ayuntamiento o
de un laboratorio) en la que se justifique y acredite que
se cumple los parámetros de emisiones acústicos.
El régimen disciplinario que la ordenanza propone
divide las faltas en leves -hasta 600 euros de sanción-,
graves (entre 601 y 12.000 euros) y muy graves (entre 12.001
y 300.000 euros, así como la suspensión de
actividades y de licencias y la clausura de establecimientos.
Los primeros detalles dados a conocer acerca de la ordenanza
medioambiental parecen querer poner mano dura a la contaminación
acústica. Una de las novedades que avanzó
ayer el concejal José Musitu es la obligación
que tendrán los propietarios de nuevos establecimientos
de actividades 'molestas' de pasar una 'ITV', que se llamará
Inspección Técnica Acústica. «Previo
pago de la tasa municipal correspondiente (que cubrirá
el valor de la inspección), y cuyo alcance se adoptará
en el futuro, la idea es que los establecimientos públicos
tengan la obligación de pasar esta 'ITV' cada cierto
tiempo para acreditar que se cumplen los parámetros
iniciales de la licencia», indicó el responsable
de Desarrollo Urbano.
Además, la ordenanza prevé la posibilidad
de que todas las actividades que dispongan de equipos de
reproducción o amplificación sonoras deban
tener sistemas de autocontrol, con topes fijos o de limitación
de emisión sonora, o incluso de horarios.
También está previsto que el Ayuntamiento
de Logroño pueda imponer a los titulares de los establecimientos
públicos la instalación de un sistema de transmisión
remota de datos. «Se trata de sistemas tecnológicos
punteros que están implantándose en algunas
ciudades que consisten en un controlador en los bares y
cafeterías que transmite el nivel sonoro a una central
ubicada en la policía local».
La ordenanza dedica también un capítulo a
regular las emisiones acústicas de coches y motos,
que podrán ser inmovilizados por la policía
si superan los decibelios permitidos o que prohíban
que los agentes hagan la medición pertinente.
Asimismo, se regularán los ruidos producidos en
las obras (en vía pública o en domicilios),
desde las 21 hasta las 8 horas, en laborables, y hasta las
9.30 para fines de semana, y se hará un control de
los «comportamientos individuales de las personas».
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